sábado, 24 de agosto de 2013

Crónicas de un viaje inolvidable (4º día)

Bitácora personal de la Jornada Mundial de la Juventud - Río de Janeiro 2013

   Teniendo en cuenta que pude participar de una experiencia que muchos no tienen la oportunidad de vivir y sumando mi humilde afición a escribir, decidí plasmar lo más significativo con dos objetivos.
   En primer lugar, más allá de que queda todo guardado en el recuerdo, con el tiempo algunas cosas se pueden desdibujar en la inmensidad de la memoria, por lo que con un texto como este, solo debo tomarme unos minutos para tener la posibilidad de volver en cuerpo y alma a esos maravillosos días, recordando cada detalle.
   En segundo lugar, pensaba en todos mis amigos que miraron las pantallas de la televisión o leyeron el diario para tratar de estar un poco más cerca, a la distancia. Publicando el siguiente diario personal de viaje, puedo compartirlo con cada uno y, así, ellos también pueden participar de mi alegría.
   Son notas muy subjetivas, ya que no tengo la intención de presentar una evaluación del evento ni un tour turístico. Sepan disculpar si me voy por las ramas en algunos momentos; resulta que, para mí, los detalles son importantes y permiten pintar una imagen más cercana y personal de lo ocurrido.
   Sin extenderme más, agradezco que te tomes un tiempo para leer las locuras de alguien que no se encuentra solo en su locura.


Miércoles 24 de julio de 2013

    Nos despertamos alas 8.15, desayunamos y fuimos al centro de catequesis de habla hispana más cercano, a unas seis cuadras. Nos volvimos a encontrar con nuestros amigos de Mar del Plata y me sorprendió ver también a Darío, un amigo salesiano de Bs. As. Es difícil de explicar la seguridad de que sea el Espíritu quien, entre millones de personas, permite encuentros estadísticamente muy poco probables o casi imposibles.



    Llegamos cerca de las 9.45, cuando el primer bloque de la catequesis estaba terminando. De los 10 o 15 minutos que llegamos a escuchar, pudimos captar el mensaje del orador: alegría y esperanza. Pudimos retirar el desayuno del peregrino pero no nos quedamos al resto de la catequesis. En lugar de eso, dedicamos el día a conocer un poco la ciudad.

    Primero fuimos a los Arcos da Lapa. Creo que si fueran restaurados, podrían ser bellos. De todos modos, imagino que al ser construídos en el siglo XVIII debían ser algo imponente. Luego fuimos a la Escalera de Selarón o Escadaria de Santa Tereza.




    Para ser sincero, nunca la había escuchado nombrar y no me imaginaba gran cosa, pero es sumamente interesante. Es una zona residencial en la que los escalones y paredes están adornados con azulejos de diferentes colores, aunque predomina el rojo. También hay azulejos con dibujos, frases, personajes famosos, y hasta cuadros de fútbol. Una imagen formada por 24 azulejos y la frase que la acompañaba me llamaron particularmente la atención. Decía lo siguiente:

'Viver na favela é uma arte
Ninguem rouba, ninguem escuta,
nada se perde, manda quem pode,
obedece quem tem juizo'





    Cuando terminamos de subirla, quise bajar para contar los escalones, pero los chicos me llamaron a mitad de camino. A la vuelta se podía entrar al Convento de Santa Teresa. Desde el convento se puede apreciar una gran vista del centro de Río de Janeiro, o al menos la zona de Carioca. Todas las ventanas estaban cerradas y con rejas muy peculiares que me generaron algo de rechazo. El templo es llamativo, pero no me resultó atractivo. Si esperábamos veinte minutos, podíamos tener una visita guiada del convento. Era pasado el mediodía. Fuimos a comer por el centro. A la bajada por la escalera, contamos todos y resultó ser que hay 215 escalones, con 16 descansos.

    Chelo, Giu, Franchi y Calvito pidieron lasagna y se sacaron el antojo, mientras a Caro y a mi nos llamaron más las hamburguesas con papas fritas. Llegamos a ver por la televisión un fragmento del mensaje del Papa en Aparecida. Desde ahí nos tomamos el metro y luego un colectivo para poder ir al Pan de Azúcar.

    El ascensco con teleférico tiene dos estaciones. La primera es en el Morro da Urca, donde nos invitaron a ver más tarde un espectáculo en el teatro, de entrada gratuita, preparado por voluntarios de la Jornada. Sacamos algunas fotos y tomamos el segundo teleférico (en el que bailamos cuarteto con Calvito) para llegar al Pan de Azúcar, a casi 400 metros de altura sobre el nivel del mar. Aunque estaba nublado, la vista panorámica nos dejó perplejos una vez más.





   Como a los minutos se largó a llover, hicimos tiempo chusmeando la casa de ropa y souvenirs de precios exorbitantes. Eran pasadas las 16.00. Bajamos al Morro da Urca, visitamos el museo y pensamos en pasar por el teatro. Llegamos para el final del show, pero duraba 5 minutos y se repetía tras un descanso de 5 minutos. También cambiaba el elenco y el espectáculo cada media hora (o eso pensamos). Mientras tomábamos mates y comíamos unas galletitas, vimos uno, lo repetimos, miramos uno diferente y, como se nos hicieron las 17.20 hs, teniendo en cuenta que queríamos ir a dormir temprano, decidimos volver.

    Nos habíamos enterado por internet que al día siguiente, al mediodía, habría un encuentro del Papa Francisco con jóvenes argentinos en la Catedral Metropolitana. Unos decían que entrarían 7000 personas; algunos, 15000; otros, 5000. Éramos más de 40000 argentinos participando enla JMJ... Nos tomamos un tiempo para charlar sobre qué hacer, porque ya unas semanas antes de viajar habíamos comprado los tickets para subir al Corcovado y ver de cerca al Cristo Redentor en un turno temprano (a las 5.40, que fue lo mejor que conseguimos), aunque no terminamos de definirlo. Los rumores sobre el encuentro con el Papa corrían por los medios de comunicación y se empezó a vivir un clima algo tenso, parecido al del lunes.

    Al parecer, muchas personas ansiaban fervientemente ver de cerca a Francisco y para lograrlo estaban dispuestas a pasar horas y horas en vela durante la noche y bajo la lluvia. Algunas personas, quizás, incluso fueron a la Jornada con tal cometido como único objetivo, es decir, no les importaba la dimensión del encuentro con jóvenes del resto del mundo. Por mi parte, estaba más motivado por dicha dimensión que solamente por ver de cerca al Papa. Aunque lo considero un ejemplo a seguir, un modelo de transparencia y humildad, un buen testigo y vicario de Cristo, no es el Papa el centro de mi vida, sino Cristo mismo. Por tanto, considerando las posibilidades que teníamos de entrar a la Catedral, prefería participar de actividades propias de la Jornada o conocer un poco más de Río. Sin embargo, también era muy importante para mi el ser comunidad con mis compañeros de viaje y respetaría la decisión que se tomara.

    Mientras los chicos fueron a descargar fotos de las cámaras a un pen-drive, yo intenté describir el día anterior en papel. Cuando volvieron, cerca de las 20.00, pensamos en comer afuera. Calvo y Giu cumplían cinco años y cuatro meses de novios. Pedimos el menú del peregrino en un restaurante cerca de casa. Comimos una abundante porción de ensalada, arroz, fejoada (porotos negros con una salsa especial, plato típico de Brasil) y carne, acompañada de guaravita (bebida típica de Brasil). También nos sacamos una foto con un famoso periodista de TN que, por supuesto, no conozco, ya que no miro mucha televisión. Camino de vuelta consultamos en una parada de taxis si circulaban a las 5.00, recibiendo una respuesta afirmativa, y pasamos por un almacén a comprar algunas cosas (pan, fiambre, servilletas, agua mineral y una esponja metálica). Empezaba a extrañar el agua corriente de mi ciudad, porque la de Río no es potable.

    Ya en el departamento, algunos nos bañamos. Mientras yo estaba en eso (seguía chocándome las paredes), los chicos terminaron de decidirse por hacer el ascenso al Corcovado y no enloquecerse tanto por ver a Francisco. ''Si llegamos, buenísimo, pero no perdamos el eje''. No fueron mis palabras, claro está. Teníamos la intención de acostarnos temprano, pero terminamos haciéndolo alrededor de las 23.30.

    Me costó un poco dormirme, repasando todo el día. Cosas buenas; unas pocas no tanto; muchas increíbles. Experimentar la JMJ me hace poder afirmar sin dudas que soy muy feliz. Amo Mar del Plata, pero todavía no quería pensar en tener que volver. De todos modos, antes de caer ante el sueño, recordaba con una sonrisa a los que amo y me esperarían al regreso.

viernes, 23 de agosto de 2013

Crónicas de un viaje inolvidable (3º día)

Bitácora personal de la Jornada Mundial de la Juventud - Río de Janeiro 2013

   Teniendo en cuenta que pude participar de una experiencia que muchos no tienen la oportunidad de vivir y sumando mi humilde afición a escribir, decidí plasmar lo más significativo con dos objetivos.
   En primer lugar, más allá de que queda todo guardado en el recuerdo, con el tiempo algunas cosas se pueden desdibujar en la inmensidad de la memoria, por lo que con un texto como este, solo debo tomarme unos minutos para tener la posibilidad de volver en cuerpo y alma a esos maravillosos días, recordando cada detalle.
   En segundo lugar, pensaba en todos mis amigos que miraron las pantallas de la televisión o leyeron el diario para tratar de estar un poco más cerca, a la distancia. Publicando el siguiente diario personal de viaje, puedo compartirlo con cada uno y, así, ellos también pueden participar de mi alegría.
   Son notas muy subjetivas, ya que no tengo la intención de presentar una evaluación del evento ni un tour turístico. Sepan disculpar si me voy por las ramas en algunos momentos; resulta que, para mí, los detalles son importantes y permiten pintar una imagen más cercana y personal de lo ocurrido.
   Sin extenderme más, agradezco que te tomes un tiempo para leer las locuras de alguien que no se encuentra solo en su locura.


Martes 23 de julio de 2013

    Nos levantamos entre las 8.00 y las 9.00. Una semana atrás había estado de convivencia con los jóvenes de la parroquia y tomado algo de frío. Pasada una semana y en un viaje tan importante, estar resfríado ya era algo molesto, aunque no me desanimé. Desayunamos y salimos a pasear por la costa de Copacabana.

    El día no estaba muy lindo. De a ratos chispeaba (lluvia muy suave, de gotas finas) y estaba algo fresco (tampoco tanto), pero no dejó de ser agradable, en especial para mi, que disfruto bastante caminar bajo la lluvia. Recorrimos todos los pontos (puntos de referencia que hay por la costa, frente a la playa; el departamento estaba ubicado a la altura del ponto 2) hasta el 6. Desde allí, la vista es preciosa, pudiéndose observar muy bien el Pan de Azúcar.

    Estuvimos tomando agua de coco y un poco de mate. Tres peregrinos de Panamá y uno de España se acercaron intrigados por nuestra típica infusión y les convidamos mientras charlábamos un poco. Me encanta poder saludar todo tipo de personas con una gran sonrisa sabiendo que, a pesar de que no nos conozcamos, nos une una profunda amistad. Luego de eso, pasamos por el Forte de Copacabana, pero no entramos. Unas cuadras más allá encontramos un shopping de antiguedades. Había muchos locales cerrados y no nos llamó mucho la atención.

    Era cerca del mediodía, así que volvimos caminando a casa para almorzar. Teníamos el problema de tener en nuestra posesión solamente los kits del peregrino (incluídas las tarjetas de débito para comida) de Caro y Chelo, porque nuestro responsable de grupo tuvo inconvenientes para retirar los nuestros. Terminamos almorzando pizza, de nuevo.

    La animación del acto de inauguración empezaba a las 16.00. Como estábamos a solo unas cuadras del escenario y, teniendo en cuenta que había refrescado, decidimos esperar un poco. Mientras tanto, nos bañamos y aproveché para ponerme al día con este diario de viaje. También pasamos de nuevo por el hotel de nuestro responsable de grupo (estaba a unas pocas cuadras de nuestro departamento) para ver si ya estaban nuestros kits, pero todavía no había vuelto. No sé bien cómo describir las siguientes horas... Voy a hacer mi mejor esfuerzo, pero es muy difícil, si no imposible.

    Fuimos a las 18.00 a la playa para la apertura. Apenas nos ubicamos a unos 500 metros del escenario-altar, rezamos todos un rosario. Cada misterio fue guiado por un joven representante de cada continente, cada uno en un idioma diferente. A la par, ondeaban alrededor, hasta donde alcanzara la vista y más lejos aún, banderas de Brasil, Argentina, Uruguay, Angola, Panamá, Italia, Chile, Bolivia, España, Alemania, Australia, Corea del Sur, Sudáfrica, Suiza, Venezuela, China, Perú, Estados Unidos, Costa Rica, Reino Unido, Senegal, Méjico y no sé cuántas más. A lo largo de toda la costa había muy bien dispuestas grandes pantallas y muy buenos equipos de sonido a distancias que permitían que todos compartiéramos lo mismo. La muchedumbre se extendía desde el escenario hasta el horizonte y desde la orilla hasta los edificios como un mar de personas, rezando en una lengua nativa de África, en castellano, en alemán, en inglés y en chino, respectivamente con cada misterio.

    La misa, celebrada en portugués, fue emocionante, aunque la palabra queda chica. El momento de la Eucaristía fue simplemente hermoso, pudiendo comulgar todos a quienes mi vista llegara. El saludo de la paz y el Padrenuestro, de fantasía. Todo el tiempo, todo el día, se mantuvo el chispeo y unas ráfagas de viento esporádicas. Algunos se quejaban, pero yo sentía que era el mismo Espíritu purificador animándonos, moviéndonos, permaneciendo en nosotros.





    Finalizada la misa e inaugurada oficialmente la Jornada Mundial de la Juventud Río de Janeiro 2013 (¡al fin!), nos encontramos nuevamente con amigos que también iban al hotel de nuestro responsable de grupo para conseguir los kits y así poder cenar sin tener que hacer gastos innecesarios. Al cruzar la calle, llegué a saludar, de causalidad, a otra amiga, entre miles de personas. Llegamos al hotel y finalmente conseguimos los kits. Nuestro responsable había sufrido horas y horas de espera para conseguirlos.

    Quisimos ir a cenar, al igual que el resto de los peregrinos... No hay palabras. La misa había terminado alrededor de las 21.15 y durante dos horas y media estuvimos recorriendo locales de comida que cerraban por quedarse sin comida. A la par, las calles seguían superpobladas y aún había peregrinos en la costa, donde se había celebrado la inauguración. Repito, indescriptible. Finalmente cenamos pan y fiambre, de nuevo...

    En resumen: escalofríos, muchos; ganas de llorar, varias; sonrisa y carcajadas de alegría, constantes; certeza y verdad, belleza y comunión, más cercanas y firmes que nunca. Nos acostamos a dormir alrededor de la 1.00. La JMJ no es un evento, ¡es un acontecimiento!

jueves, 22 de agosto de 2013

Crónicas de un viaje inolvidable (2º día)

Bitácora personal de la Jornada Mundial de la Juventud - Río de Janeiro 2013

   Teniendo en cuenta que pude participar de una experiencia que muchos no tienen la oportunidad de vivir y sumando mi humilde afición a escribir, decidí plasmar lo más significativo con dos objetivos.
   En primer lugar, más allá de que queda todo guardado en el recuerdo, con el tiempo algunas cosas se pueden desdibujar en la inmensidad de la memoria, por lo que con un texto como este, solo debo tomarme unos minutos para tener la posibilidad de volver en cuerpo y alma a esos maravillosos días,recordando cada detalle.
   En segundo lugar, pensaba en todos mis amigos que miraron las pantallas de la televisión o leyeron el diario para tratar de estar un poco más cerca, a la distancia.Publicando el siguiente diario personal de viaje, puedo compartirlo con cada uno y, así, ellos también pueden participar de mi alegría.
   Son notas muy subjetivas, ya que no tengo la intención de presentar una evaluación del evento ni un tour turístico. Sepan disculpar si me voy por las ramas en algunos momentos; resulta que, para mí, los detalles son importantes y permiten pintar una imagen más cercana y personal de lo ocurrido.
   Sin extenderme más,agradezco que te tomes un tiempo para leer las locuras de alguien que no se encuentra solo en su locura.


Lunes 22 de julio de 2013

    Nos levantamos a las 08.00 porque nuestro amigo voluntario, Ale, quería pasar un rato con nosotros en su día libre. Aunque lo cierto es que después del viaje estábamos muy cansados y preferíamos dormir más, ir temprano a la playa valió la pena.

   Me encantaría dibujar una imagen cercana, pero es difícil describir algo tan bello. Todo lo que venimos recorriendo, incluída la playa, es muy limpio y también hay clasificación de basura (papel; vidrio; plástico; metal; y no reciclable), aunque no siempre se ven las bolsas o tachos de residuos correspondientes para todas las clases.La arena es casi blanca, fina y con una textura que al caminar se siente como maizena o azúcar impalpable. El agua es bastante templada y clara, muy clara. Las olas tiene una gran fuerza al romper y, como no hay escolleras, es un espectáculo para ver. Volteando en cualquier dirección se observan 'morros' (cerros) y el panorama me recuerda a la playa en la Isla del Sol, en Bolivia, que visité hace casi 5 años, durante mi último viaje inolvidable.

    La Jornada todavía no empieza y ya se ven personas de todas partes del mundo, con predominio latinoamericano, como era de esperarse. Se vive un clima sumamente agradable, con muchos saludos entre desconocidos. Algunos periodistas locales nos frenaron algunas veces en la calle para charlar sobre el evento y sobre el Papa.

    Cerca del mediodía seguimos caminando por la costa hacia el lado de Ipanema y nos cruzamos con un amigo de Mar del Plata. Quedamos en encontrarnos a la noche, después de la misa especial para la delegación argentina en la Catedral Metropolitana, para ir juntos a comer o tomar algo. Cuando nos agarró hambre, caminamos unas cuadras adentro hasta encontrar un supermercado. Después nos dirigimos de vuelta al departamento. La vuelta resultó más larga que la ida. Llegamos y nos turnamos para bañarnos mientras cocinábamos y comíamos pizza.

    Tipo 15.30 nos tomamos el metro para ir al centro. Una periodista nos había contado que el Papa Francisco, tras llegar a la ciudad, recorrería el centro, saliendo desde la Catedral con el Papa-móvil. Incluso sabiendo que es muy probable que hayan restaurado muchas cosas en Río de Janeiro para el evento, el metro me resultó mucho mas agradable que el subte en Bs. As. Bajamos en la estación Carioca, junto a muchos peregrinos que tenían la misma intención que nosotros. Apenas salimos a la calle, todo fue impresionante.

    La gente se amontonaba sobre las vallas que marcaban la ruta que seguiría Francisco. La expectativa era muy grande y había mucha alegría. Por alguna razón, cada vez que pasaban helicópteros, todos gritaban y saludaban. Cuando el Papa empezó el recorrido, ya muchos empujaban, lo que no me gustó para nada. Como soy petiso, era obvio que no iba a poder ver mucho, ya que teníamos algunas personas adelante, por lo que alcé a Calvito a mis hombros, que pudo grabar un buen video, gracias a que estábamos a unos 5 metros del Papa cuando pasó. Luego de que pasó, muchos empezaron a seguirlo y algunos lloraban de emoción.

    La Jornada Mundial de la Juventud es un encuentro de jóvenes con el Papa, es decir, tiene dos dimensiones. Algunos estamos más motivados por el encuentro con jóvenes de todo el mundo y a otros les interesa más estar cerca del Papa. Los puntos medios son razonables pero, en la medida que se le presta demasiada atención a una de las dimensiones, despreciando de alguna forma la otra, se corre el riesgo de perderse la mitad de la JMJ. Para ser brutalmente sincero, personalmente, ver pasar al Papa de cerca no me generó tanto, ni me moría por verlo de cerca. Escucharlo hablar, ¡es otra cosa! Aunque no quiero adelantarme. Así, mientras muchos buscan a Cristo en el Papa y, sin dudar que Francisco es un muy buen reflejo, yo lo encuentro más cercano en la peregrinación de tanta juventud alegre, feliz de expresar su fe con cantos, pasos y saludos.

   Después de aquella escena, fuimos a la Catedral, que tiene una forma muy particular. Lo primero que pensé, en mi ignorancia, es que intenta combinar arquitectura nativa, porque me recuerda a pirámides mayas (aunque nohe visto ninguna personalmente). El interior es fascinante. Todo el edificio está diseñado en forma circular en torno al altar y a un Cristo crucificado que cuelga desde el techo, casi en el centro del gran ambiente. También hay unos inmensos vitrales que, por lo que escuché y por algunas fotos que vi, resultan un espectáculo admirable cuando los atraviesa la luz del sol. De a poco, se llenó con miles de argentinos. La misa fue algo difícil de seguir por el murmullo de momentos y un sonido que no convencía, pero fue muy emocionante el silencio que se generó durante la Consagración. Para mi sorpresa, muy pocos peregrinos se quedaron sin compartir la Eucaristía, ya que el momento de la comunión estuvo muy bien organizado. Al parecer, Francisco acompañó la misa rezando en el subsuelo de la Catedral, para acompañarnos.



    Terminada la misa, nos encontramos con varios amigos de Mar del Plata y, con algunos, fuimos a pasear un poco, buscando un lugar donde comer. Éramos 14, muchos grupos tuvieron la misma idea y era tarde (factor que pesa teniendo en cuenta que en Brasil cenan temprano), por lo que fue algo complicado. Nos decidimos por un restaurante que tenía lasagna como plato del día, pero no le quedaba. Eran alrededor de las 22.00.Saludamos y nos tomamos el metro para cenar en 'casa'.

    Nos habíamos quedado con ganas de comer lasagna, pero no conseguimos. Compramos pan, fiambre y unas cervezas para probar. Compartimos unas risas y nos acostamos alrededor de las 00.00. Todo el día fue increíble...¡y la Jornada en sí ni siquiera había comenzado!

miércoles, 21 de agosto de 2013

Crónicas de un viaje inolvidable (1º día)

Bitácora personal de la Jornada Mundial de la Juventud - Río de Janeiro 2013

   Teniendo en cuenta que pude participar de una experiencia que muchos no tienen la oportunidad de vivir y sumando mi humilde afición a escribir, decidí plasmar lo más significativo con dos objetivos.
   En primer lugar, más allá de que queda todo guardado en el recuerdo, con el tiempo algunas cosas se pueden desdibujar en la inmensidad de la memoria, por lo que con un texto como este, solo debo tomarme unos minutos para tener la posibilidad de volver en cuerpo y alma a esos maravillosos días,recordando cada detalle.
   En segundo lugar, pensaba en todos mis amigos que miraron las pantallas de la televisión o leyeron el diario para tratar de estar un poco más cerca, a la distancia.Publicando el siguiente diario personal de viaje, puedo compartirlo con cada uno y, así, ellos también pueden participar de mi alegría.
   Son notas muy subjetivas, ya que no tengo la intención de presentar una evaluación del evento ni un tour turístico. Sepan disculpar si me voy por las ramas en algunos momentos; resulta que,para mí, los detalles son importantes y permiten pintar una imagen más cercana y personal de lo ocurrido.
   Sin extenderme más,agradezco que te tomes un tiempo para leer las locuras de alguien que no se encuentra solo en su locura.


Domingo 21 de julio de 2013
    Ala 01.00 salimos con el Tienda León desde Mar del Plata hacia Buenos Aires. Tuvimos una parada breve en Minotauro y, ya en Capital Federal, hicimos un trasbordo antes de llegar a Aeroparque a eso de las 08.00.

    Despachadas las valijas en el aeropuerto, esperamos un rato hasta las 10.15, cuando un colectivo nos acercó al avión. Al momento de subir, algunos peregrinos cantaban 'Rendid a Yahvé' (una conocida canción de la Iglesia en Argentina), animando el avión. No subía a uno desde hace casi 18 años. Envié algunos mensajes de texto a personas importantes antes de tener que apagar el celular y, alrededor de las11.00, partimos.

    La sensación de despegue es similar a la de ascenso en un ascensor (valga la redundancia), aunque mucho más acelerado y más largo. La vista desde el avión es increíble. No cambia mucho de lo que se puede ver en la televisión o videos, pero vivirlo es otra cosa. Con un poco de esfuerzo e imaginación, uno puede sentir que vuela por su cuenta.

    El aterrizaje fue algo movido y largo (entre 10 y 15 minutos desde la autorización). Una buena descripción sería 'revoltoso'. De todas formas, nada grave. En San Pablo tuvimos que esperar hasta las 17.30 para subir al otro avión, así que paseamos un poco por el aeropuerto. La temperatura era de 28ºC. A eso de las 16.00 preferimos ir con tiempo a la puerta por la que teníamos que abordar y descansamos un poco. Sin embargo, al ratito empezaron a llegar peregrinos de Uruguay, Venezuela, Colombia y otros de Argentina. La Jornada empezó a palpitarse entre fotos, cantos y bailes ques acudieron el aeropuerto.

    Una vez sobre el avión, la autorización para el despegue se demoró casi una hora, pero el viaje fue rápido y antes de las 20.00 ya estábamos esperando las valijas junto a la cinta de equipaje, ¡en Río de Janeiro! Por cierto, ver San Pablo y Río de Janeiro de noche, desde un avión, es maravilloso.

    En cuanto las levantamos (aunque llevó un tiempo), tomamos un taxi que en 20 minutos nos trajo hasta nuestro departamento (el que alquilamos, para poder estar más cómodos y acortar tiempos de traslado durante la semana), nada más y nada menos que en Copacabana. Ya era de noche y el tráfico era mucho y rápido, pero llegamos a ver una buena parte de la ciudad, incluídos a la distancia el Pan de Azúcar y el Cristo Redentor.

    Alas 21.00 nos recibió de muy buena manera Ruth, una anciana muy amable. El departamento no tiene una gran vista y tiene colgados algunos cuadros que desentonan un poco con el ambiente, pero es amplio y muy cómodo. Tiene dos habitaciones con una cama de dos plazas cada una, un balcón, un baño mediano y otro pequeño, cocina y un living-comedor con una mesa, 6 sillas, un sillón, un sofá y un sofá-cama. También tiene televisión, pero al parecer no hay cable.Creo que es mejor así.

    Cenamos unos fideos y nos bañamos. Debo decir que contar con un calefón es genial, aunque me choque las paredes de la ducha. Finalmente, me acosté. Por alguna razón, no podía dormir y, a eso de las 00.00, llegaron Caro y Chelo, amigos de Mar del Plata y compañeros de alquiler. Calvo, Giu y Franchi estaban durmiendo, ya que yo fui el último en bañarme. Luego de mostrarles la disposición que propusimos (es decir, Franchi y Giu en una habitación; Caro y Chelo en la otra; Calvo y yo nos turnamos cada noche para dormir uno en el sofá y otro en el sofá-cama del living), volví a acostarme. Dormí fuera de la bolsa de dormir porque, incluso de noche, hace calor. Cerré los ojos y una gran sonrisa se dibujó en mi rostro, mientras pensaba: '¡Ey! Estamos en Río...'

lunes, 24 de junio de 2013

Con cucharita de helado


Llegaste tarde y temprano. Quizás fui yo. Quizás nunca llegamos. Hoy me encuentro nuevamente despierto a las siete y algo de la mañana sin motivo aparente, sin poder volver a dormir. Es algo que me pasa de vez en cuando, cuando alguien piensa fuerte en mi. Creo que alguna vez yo tuve el mismo efecto. Parece mentira o fantasía. Es difícil de explicar.

Llegaste tarde y temprano. Hace poco tiempo (parece que fue ayer, porque fue ayer) alguien me decía lo importante que soy en su vida, que me quiere con todo su corazón y que si las cosas hubiesen sido diferentes, las cosas podrían ser diferentes. Ahora mismo solo espero que no lea lo que hoy te cuento, porque mientras me decía aquello yo solo podía pensar que no entendía, que no conoce nada sobre mi. Sin embargo, me hace plantearme una cuestión que debo haberme planteado un centenar de veces y hoy resulta más interesante: ¿se puede amar sin conocer?

Llegaste tarde y temprano. A veces pienso que no. Creo que el verdadero amor entre dos existe a partir de un profundo conocimiento mutuo. A veces siento que ya ni te conozco. Otras, que de alguna forma nadie te conoce mejor que yo. De a ratos creo que nunca te conocí. Sin embargo, puedo amarte. O quizás solo amo la idea de vos. La idea de ti. TU.

Llegaste tarde y temprano. Al menos eso es lo que pienso ahora, mientras intento descubrir quién me impide dormir esta mañana. ¿Sabés? Hace algunos años te dediqué algunas lineas, de poca complejidad y a lo mejor menos belleza, pero sinceras. Te las dediqué pensando que faltaba poco para encontrarte. Te las dediqué pensando que podrías llegar a leerlas y, de un día para el otro, entrarías en mi vida, o mis ojos te verían realmente por primera vez. Incluso me hiciste pensar que así fue.

Llegaste tarde y temprano. Algunas ideas son tan hermosas... Algunas, de tan hermosas, no son reales y representan solo un deseo de algo que no existe. ¡Cómo deseo que no fueras tan hermosa! Quizás fue mi culpa. Quizás yo te idealicé y, así, no te dejé realizarte (esto es, hacerte real) en mi vida. Tal vez te pensé muy grande cuando eras muy chica. Tal vez todavía lo sos. Tal vez lo somos. Creo que es mi culpa.

Llegaste tarde y temprano. Una que otra noche, en uno que otro sueño de esos que se confunden con la realidad, con lo que pasó y con lo que puede pasar, reconozco tu perfume. Sabe a nada que conozca. Sabe a todo. Sabe a vos. Puede ser que todo sea mi culpa por pensarte muy fuerte y no dejarte descansar, para despertar en mis ojos con el brillo de los tuyos. ¿Ves? Ya te imagino y te amo, sin saber si te conozco.

Llegaste tarde y temprano. Te sigo esperando. Siempre esperando, siempre soñando, (siempre) sonriendo, siempre remando. Con cucharita de helado. ¿Hacia dónde? Pues, me encantaría decir que hacia vos, aunque no te conozca. Puede que un día, cansados de tanto remar y remar sin encontrarnos, terminemos por cruzarnos y nos pidamos una mano. Puede que ese día aprendamos a remar juntos.

Llegaste tarde y temprano. Quizás fui yo. Quizás nunca llegamos. Hoy me encuentro nuevamente despierto a las ocho y algo de la mañana sin motivo aparente, sin poder volver a dormir. Es algo que me pasa de vez en cuando, cuando alguien piensa fuerte en mi. Creo que alguna vez yo tuve el mismo efecto. Parece mentira o fantasía. Es difícil de explicar.

Llegaste tarde y temprano. Tan simple y complejo como eso. Perdón si no te dejo dormir. A vos. A ti. TU. Puede que algún día leas estas líneas y puede que no. Solo por si los duendes, yo te sigo pensando fuerte.

lunes, 27 de mayo de 2013

Desmotivación

En algún momento tenía bien enfocado un proyecto de vida. Diferentes motivos van modificándolo de a poco a medida que uno va descubriendo sus capacidades y limitaciones, pero hay aspectos fundamentales. Uno de esos aspectos fundamentales era una persona con la que compartir ese proyecto, aunque no la conocía.

Hace un par de años apareció, o por lo menos eso creía. El tema es que situaciones y circunstancias particulares hicieron que nos distanciáramos y, eventualmente, la relación se cortara. La sigo viendo de tanto en tanto pero es...raro. La cuestión es que me cuesta enfocar ese proyecto sin esa persona, que tomó forma y nombre, sabiendo que, al parecer, ella ya no va a ocupar ese lugar.

Así es que, aunque ya hace muchos años aprendí a seguir caminando cuando las cosas no salen como uno espera, me sigue costando dar mi (más de) 100% en todo lo que hago cuando a ese proyecto le falta algo tan esencial.

A veces, incluso por meses, no tengo mayores problemas, al ocupar mi mente y mi tiempo. A veces, un día como cualquiera, trato de proyectar de nuevo...y caigo en el recuerdo.

Seguramente podría desarrollar algo más extenso y hasta quizás más poético. Hoy simplemente necesitaba sacar esto de mi pecho.

lunes, 25 de marzo de 2013

Stronger Beats

Once upon a time
I had this dream
The world was going to change
with some help from me
Once upon a time
I was sure of everything
then once upon a night
I learnt I'm not as strong as I once thought I'd be

A couple months passed by
and I felt lonely
Then once upon a day
a smile awoke me
I still can't figure out
what she wanted from me
I still can't figure out
who I'm supposed to be

But I ain't going to give up that easily
I'm still getting up and fighting on my way
I made a promise and I'm keeping it
I'm going to give my best until my one last breath

Once upon a time
my soul was broken
Some pieces I have found
and some are missing
Maybe I have to learn
patience is an awesome friend
Maybe I have to learn
there's someone outhere trying to give me life again

So I ain't going to give up that easily
I'm still getting up and fighting on my way
I made a promise and I'm keeping it
I'm going to give my best until my one last breath

Yeah I've had some rough years but I still believe
there are always good reasons for me to sing
If life's getting harder as we grow and bleed
then my heart is always getting stronger beats

Once upon a time
I had this dream
The world was going to change
with some help from me
I know that I have changed
and perhaps the world's the same
But I'm still living that dream
and then are more and more dreaming along with me

So I ain't going to give up that easily
I'm still getting up and fighting on my way
I made a promise and I'm keeping it
I'm going to give my best until my one last breath

Yeah I've had some rough years but I still believe
there are always good reasons for me to sing
If life's getting harder as we grow and bleed
then my heart is always getting stronger beats
my heart is always getting stronger